jueves, 26 de enero de 2012

Recopilaciones antañeras


Las montañas, el mar, las olas chocando en las piedras, los acantilados, todo el paisaje que nos rodea. Recorren pequeños pueblos y ver las cosas como si fueran lo primera vez que tus ojos las contemplan, poner esa cara de sorpresa que ponen los niños pequeños, a eso me refiero. Ser feliz con muy poco y darse cuenta de que no hace falta todo eso que pensabas, toda esa ambición frustrada que anhelabas.
¡Pero que bonita es la vida en un pequeño pueblo pesquero.! Levantarte todos los días y envejecer abriendo unas hermosas persianas correderas azules, dejando entrar la luz del alba y ver una larga e interminable lona azul donde desaparece el sol y se pueden contemplar pequeñas manchitas flotando. Tener en tu modesta cocina una pequeña y cuadrada mirilla por donde observar el precioso y natural paisaje mientras cocinas. El sol entra entre las cortinas en verano y en invierno la fría brisa marina entumece la casa y apaga el paisaje. Pero pensemos en el verano, tienes un porche de madera vieja y oscura donde poder tomar el café, ver desde él a tus hijos y nietos crecer, coser o simplemente darte cuenta de lo afortunada que eres por vivir en un sitio privilegiado.
Dejas tú casa atrás y el escenario de fondo son miles de bares, con parrillas y muchas mesas que se llenan todas a las horas puntas, olores mezclados, calles de piedra entresijadas, barquitos amarrados, murmullos de gente.
La noche viste al pueblo de negro, se encienden las farolas y el mar descansa. El día ha terminado casi como empezó, esta vez cerrando las persianas esperando que mañana sea un día mucho mejor.

Introducciones aparte

Son muchos los nombres de mujeres importantes a lo largo del tiempo, Maria Antonieta, Cleopatra, Catalina la Grande... persiguiendo ese espíritu, cojo los mandos de este espacio como forma de desahogo y para dejar aquí todo lo que poco a poco vaya pasando por mi alocada cabezota. 
"Todo por el pueblo, pero con el pueblo"
Bienvenidos